El 23 de abril ha sido un día muy especial en Bursa, ya que se celebra una de las festividades más importantes del país: el Día de la Soberanía Nacional y del Niño. Esta fecha conmemora la creación del parlamento turco en 1920 y, al mismo tiempo, rinde homenaje a la infancia como símbolo del futuro.
Este día, impulsado por Mustafa Kemal Atatürk, pone en valor la importancia de los niños y niñas en la construcción de una sociedad mejor. En toda Turquía se organizan celebraciones, actividades escolares y actos culturales que destacan la educación en valores como la responsabilidad, la convivencia y el respeto. Sin duda, una ocasión perfecta para reflexionar sobre el papel fundamental de la educación en el desarrollo de un futuro más sostenible y justo.
Aprovechando esta jornada, nos desplazamos a la Universidad de Agricultura de Bursa, donde profundizamos en el concepto de desarrollo sostenible aplicado al ámbito agrícola.
Allí visitamos un interesante proyecto de invernadero en el que se está llevando a cabo un experimento con el cultivo de tomates. En él se comparan dos sistemas: uno con placas solares que generan sombra parcial sobre las plantas y otro sin sombra. Este estudio permite analizar cómo influye la combinación de energía renovable y agricultura en el crecimiento de los cultivos, optimizando recursos como la luz, el agua y la temperatura. Es un ejemplo muy claro de cómo la innovación puede ir de la mano de la sostenibilidad.
También conocimos el área de animal husbandry (ganadería), donde nos explicaron cómo se gestionan los animales desde una perspectiva responsable, cuidando tanto su bienestar como el impacto ambiental.
Por la tarde, nos dirigimos al encantador pueblo de Gölyazı, un enclave con un ecosistema único situado a orillas del Lago Uluabat. Este entorno destaca por su gran biodiversidad, especialmente por la presencia de numerosas especies de aves, lo que lo convierte en un lugar de gran valor ecológico.
Allí pudimos observar cómo la vida del pueblo está estrechamente ligada al lago: la pesca sigue siendo una de las principales actividades económicas, junto con un turismo cada vez más orientado hacia la sostenibilidad y el respeto por el entorno natural.
Uno de los símbolos más impactantes de Gölyazı es su árbol milenario, el Árbol Llorón de Gölyazı, con más de 700 años de historia. Este árbol parece “llorar” debido a la forma en que sus ramas caen hacia el suelo, creando una imagen muy evocadora. Ha sido testigo del paso del tiempo y de las distintas culturas que han habitado la zona, convirtiéndose en un símbolo de la memoria viva del lugar.
La visita nos permitió reflexionar sobre cómo es posible mantener un equilibrio entre la actividad humana y la conservación del entorno, uno de los principios fundamentales de la permacultura y del desarrollo sostenible.
Sin duda, ha sido un día en el que tradición, innovación y naturaleza se han unido para ofrecernos una experiencia enriquecedora y llena de aprendizaje.

















