Nuestro último día ha comenzado por el Parque del Cincuentenario que es un gran espacio verde y un importante monumento histórico que conmemora el 50º aniversario de la independencia belga.

A continuación, nos hemos adentrado en el corazón político de la Unión Europea para seguir recorriendo uno de los parques más grandes de la ciudad y admirar sus tulipanes en flor; no podía estar más bonito.

Hemos seguido recorriendo las calles hasta encontrar en «Manneken Pis» una estatua que representa lo más profundo de la cultura belga, del sentido del humor y su libertad de espíritu. Tanto caminar nos abrió el apetito y quisieron probar los famosos bocadillos gigantes con patatas fritas dentro, una bomba calórica pero bien merecida. Y la tarde, fue para volver a disfrutar de la Gran Place, comprar regalitos, disfrutar de un helado y comer chocolate.

Un gran final para una gran actividad de movilidad que siempre quedará en nuestros corazones.